120,000 kilómetros!
Gliese 229B es un par de enanas marrones, objetos con demasiada masa para ser planetas, pero demasiado pequeños para brillar como estrellas. Cada una de las dos mide unos 120,000 kilómetros de ancho, un poco menos que Júpiter. Esa cifra es el ancho de la superficie visible de cada una, estimado a partir de su luz. En 2024, los astrónomos descubrieron que se trata de dos objetos, no de uno.
Una enana marrón nunca reúne suficiente masa para mantener en su núcleo la fusión nuclear que hace brillar a una estrella. Sin esa fuente de energía, se enfría lentamente y va perdiendo brillo.
Los anchos de las dos enanas marrones, Gliese 229Ba y Gliese 229Bb, son estimaciones. Un estudio de 2024 los calculó ajustando modelos de computadora a la luz combinada del par, observada con el telescopio espacial James Webb. Encontró radios de unas 0.81 y 0.85 veces el de Júpiter, así que las dos miden unos 116,000 y 122,000 kilómetros de ancho.
Si esa misma luz se analizaba como si viniera de un solo objeto, daba un ancho de unas 1.17 veces el de Júpiter, es decir, unos 167,000 kilómetros. El estudio señaló que ese tamaño es inusualmente grande para una sola enana marrón de esa masa y esa edad. Fue otra pista de que Gliese 229B consiste en realidad en dos objetos.
Gliese 229B orbita alrededor de Gliese 229A, una estrella enana roja con un poco más de la mitad de la masa del Sol, a unos 19 años luz de la Tierra. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, unos 9.46 billones de kilómetros. Astrónomos de Caltech y de la Universidad Johns Hopkins descubrieron Gliese 229B en octubre de 1994. Usaron el telescopio de 1.5 metros del Observatorio Palomar, en California, con un dispositivo que hace más nítidas las imágenes.
El descubrimiento se anunció en 1995, después de que nuevas observaciones confirmaran que el objeto orbita alrededor de Gliese 229A. Un espectro tomado con el telescopio Hale de 5 metros, también en Palomar, mostró metano en su atmósfera, como en la de Júpiter. Esa fue una prueba clara de que no era una estrella. Fue la primera enana marrón en la que se encontró metano, y el telescopio espacial Hubble tomó una imagen que confirmó el descubrimiento.
Gliese 229B gira alrededor de su estrella en una órbita muy alargada, a una distancia promedio unas 33 veces mayor que la que separa a la Tierra del Sol. Al seguir esa órbita se descubrió que Gliese 229B tiene unas 71 veces la masa de Júpiter. Eso era un enigma, porque los modelos predecían que una sola enana marrón con tanta masa brillaría por lo menos de 2 a 6 veces más que Gliese 229B.
En 2024, dos equipos resolvieron el enigma. Uno de ellos, con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en Chile, separó Gliese 229B en dos enanas marrones, de unas 38 y 34 veces la masa de Júpiter. Las dos dan una vuelta una alrededor de la otra cada 12.1 días. El otro equipo, con el Observatorio Keck, encontró pruebas del par a partir de los cambios en la velocidad con la que Gliese 229B se acerca a la Tierra y se aleja de ella.