63,000,000 kilómetros!
Aldebarán es una estrella gigante de color naranja intenso y forma el ojo de la constelación de Tauro. Mide unos 63 millones de kilómetros de ancho, alrededor de 45 veces el ancho del Sol. Esa medida es el ancho de su superficie visible.
En el cielo, Aldebarán se ve más grande que casi cualquier otra estrella, y para 2002 su ancho ya se había medido más veces que el de cualquier otra. Un catálogo de ese año reúne unas 60 mediciones. Muchas vienen de ocultaciones lunares: Aldebarán está en el camino que sigue la Luna por el cielo, así que la Luna pasa con frecuencia por delante de ella. El tiempo que tarda el borde de la Luna en tapar la estrella muestra qué tan ancha se ve.
Un estudio de 2005 de Richichi y Roccatagliata combinó mediciones nuevas hechas con ocultaciones y con interferómetros. Encontró que Aldebarán se ve con un ancho de 20.58 milésimas de segundo de arco. Un segundo de arco es 1/3,600 de grado, así que la estrella se ve más o menos tan ancha como un cabello humano a 1 kilómetro de distancia. El satélite Hipparcos midió que Aldebarán está a unos 67 años luz. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, unos 9.46 billones de kilómetros. A esa distancia, ese ancho corresponde a un radio de 45.1 veces el del Sol.
Las mediciones más antiguas de Aldebarán varían más entre sí, de unas 36 a 46 veces el radio del Sol, y no se sabe por qué. El brillo de la estrella cambia menos del 1%, pero la estrella podría tener manchas en su superficie o cambiar ligeramente de tamaño.
Desde principios de la década de 1990, los equipos de astronomía han medido que Aldebarán se acerca y se aleja de la Tierra muy ligeramente, en un ciclo de unos 629 días. Un estudio de 2015 propuso que este vaivén se debe a un planeta. Ese planeta tendría al menos 6.5 veces la masa de Júpiter y giraría a unas 1.46 unidades astronómicas de Aldebarán. Una unidad astronómica es la distancia promedio entre la Tierra y el Sol.
Un estudio de 2019 sumó muchas mediciones nuevas y encontró que la señal no se mantenía constante con el tiempo. El equipo del estudio concluyó que sus datos debilitan la idea de que exista un planeta. En cambio, sugirió que el vaivén podría deberse a oscilaciones relacionadas con la agitación del gas en el interior de la estrella.
La sonda Pioneer 10, la primera misión de la NASA a los planetas exteriores, se lanzó en 1972 y envió su última señal a la Tierra en 2003. Se dirige más o menos hacia Aldebarán, y se espera que pase junto a la estrella dentro de unos dos millones de años.