300 mil billones de kilómetros!
La Gran Nube de Magallanes es una galaxia pequeña cercana a la Vía Láctea, a unos 160 000 años luz de la Tierra. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, unos 9,46 billones de kilómetros. El cuerpo principal de estrellas de la galaxia tiene unos 30 000 años luz de ancho. Desde el hemisferio sur puede verse sin telescopio y abarca unas 20 veces el ancho de la Luna llena.
La Gran Nube de Magallanes es una galaxia enana irregular: una galaxia pequeña sin una forma espiral u ovalada definida. Como toda galaxia, no tiene un borde nítido, así que su ancho depende de lo tenue que sea el brillo que se tenga en cuenta. Los catálogos de galaxias miden el ancho hasta un nivel de brillo estándar, muy tenue.
Medido así, el Catálogo Actualizado de Galaxias Cercanas (Updated Nearby Galaxy Catalog), publicado en 2013, da a la galaxia un ancho de 10,8 grados en el cielo. A una distancia de 160 000 años luz, ese ángulo abarca unos 30 000 años luz. Tras corregir el efecto del polvo de la Vía Láctea y de la inclinación de la galaxia hacia la Tierra, el catálogo indica un ancho de unos 33 000 años luz.
Las estrellas están dentro de un halo de gas tenue. En 2024, astrónomos usaron el Telescopio Espacial Hubble para medir este halo por primera vez. Tiene unos 50 000 años luz de diámetro, alrededor de una décima parte del tamaño de los halos de gas de otras galaxias con la misma masa.
La Gran Nube de Magallanes tiene aproximadamente el 10 % de la masa de la Vía Láctea, lo que la hace más masiva que la mayoría de las galaxias enanas. Muchos astrónomos creen que no orbita alrededor de la Vía Láctea, sino que pasa de largo, y que solo hace poco ha alcanzado su máxima aproximación. Es una de las aproximadamente 50 galaxias enanas del Grupo Local, la familia de galaxias que también incluye la Vía Láctea, Andrómeda y la Galaxia del Triángulo.
Al desplazarse por el propio halo de gas de la Vía Láctea, la Gran Nube de Magallanes ha perdido la mayor parte de su halo de gas, que se arrastra tras ella como la cola de un cometa. Lo que queda es poco, pero la galaxia tiene masa suficiente para retenerlo. Ese gas sobrante le permite seguir formando estrellas nuevas.
En febrero de 1987, una estrella de la Gran Nube de Magallanes explotó como supernova, la muerte violenta de una estrella masiva. Fue la primera supernova visible a simple vista desde 1604. Su luz tardó unos 160 000 años en llegar a la Tierra, así que la explosión en sí ocurrió unos 160 000 años antes. Durante varios meses brilló con la potencia de 100 millones de soles.
Unas dos horas antes de que se viera la luz, tres observatorios detectaron una ráfaga de neutrinos, partículas diminutas que apenas interaccionan con la materia. Se espera que una explosión así deje tras de sí una estrella de neutrones, que es el núcleo colapsado de la estrella, o un agujero negro. En 2024, el Telescopio Espacial James Webb encontró los mejores indicios hasta ahora de una estrella de neutrones en ese lugar.