1 micrómetro!
Una mitocondria es una estructura diminuta del interior de una célula que fabrica ATP, la principal molécula que usan las células para transportar energía. Una mitocondria típica tiene forma de bastoncillo redondeado, de aproximadamente 1–2 micrómetros de largo y de más o menos la mitad de ancho. Un micrómetro es una millonésima de metro. Una sola célula puede contener cientos o miles de mitocondrias.
Las mitocondrias tienen formas y tamaños muy variados, así que su tamaño se da como un rango típico. En la mayoría de las células son bastoncillos o gránulos de unos 0,5 micrómetros de ancho y 1–2 micrómetros de largo, más o menos el tamaño de una bacteria. Los dibujos de los libros de texto suelen mostrar una más grande, de unos 2 micrómetros de largo y 1 micrómetro de ancho. En algunas células, las mitocondrias miden varios micrómetros de ancho y hasta 10 micrómetros de largo.
Las mitocondrias también cambian de forma. Con un microscopio óptico se puede ver cómo crecen, se ramifican, se dividen y se fusionan. En algunas células se unen formando una red ramificada que se extiende a lo largo de decenas de micrómetros. Eso hace difícil decir dónde termina una mitocondria y dónde empieza la siguiente, y también contarlas.
Las mitocondrias liberan la energía química almacenada en la glucosa y otros nutrientes y la usan para fabricar ATP. Este proceso, llamado respiración celular, consume oxígeno y desprende dióxido de carbono como producto de desecho. El dióxido de carbono que exhala una persona procede de estas reacciones.
Cada mitocondria tiene dos membranas. La interna forma pliegues llamados crestas mitocondriales, que le dan más superficie para fabricar ATP. Las células que necesitan mucha energía, como las musculares, tienen muchas mitocondrias.
El nombre procede de las palabras griegas para «hilo» y «gránulo», las dos formas que adoptan las mitocondrias. El científico alemán Carl Benda lo acuñó en 1898. En la década de 1960, los científicos descubrieron que las mitocondrias tienen su propio ADN y sus propios ribosomas, las máquinas que fabrican proteínas.
Cuando se secuenció el ADN de las mitocondrias en 1976, resultó parecerse al de las bacterias. Esto respaldó la teoría endosimbiótica, propuesta por Lynn Margulis. Según esta teoría, las mitocondrias empezaron siendo bacterias que fueron engullidas por otra célula y siguieron viviendo dentro de ella.